María, Mujer vestida de Sol
Sol de primavera que todo lo floreces. Sol de amor que haces que veamos el mundo lleno de color y sentido. Sol de fuerza, a veces cegadora, a veces maravillosa, que con tus rallos llegas a todos los rincones del planeta y de mi casa.
Sol que das vida al invierno, luz a la noche y color al universo.
Nadie te teme, imprescindible para las sonrisas y las calles de pueblo, para los juegos de niño, y encuentro de jóvenes y mayores.
Sol que iluminas la torre blanca en un nuevo amanecer, en una nueva estación, llena de flores y alegría. Sol que siempre estas, aunque no te mire fijamente, que aportas fuerza y pasión, que conviertes campos verdes en mares de oro y pintas el rostro de colores.
Fuerza, vida, pasión que nuca te apagas y siempre brillas, aunque no te vea, porque la noche te esconda y te cubra con su manto.
Como Tú María, como Tú Madre mía que conviertes mi vida en nueva primavera, y llenas mis horas y mis días de rosas y jazmines que nunca se marchitan ni pierden el olor. Luz que pintas de color las caras de quien a Ti viene a rezarte. Luz que llenas mi vista y mis sentidos y cada rincón de mi pecho. Que renuevas mi ilusión y mi amor año tras año, día tras día, esfuerzo tras esfuerzo.
María, Madre de Dios, Mujer vestida de Sol, que llevas en tus brazos al Padre. Luz que mueves montañas y das fuerza al que sufre, que renuevas ilusiones y que con amor llenas cada historia, cada plegaria, cada oración sincera, hazme ver con claridad, hazme portador del amor de Dios, ilumina mi camino que a veces se oscurece y se hace largo. Virgencita mía, que aunque no te vea, siempre estas ahí, como el Sol. Madre que todo lo escuchas y todo lo alumbras.
Virgen Bendita Auxiliadora, mi luz, mi faro, mi guía.









